20 años de historia

Por esas raras sincronías de la existenciaa, en el año 1991 se encontraron varios teatristas en busca de crear un nuevo espacio. Felisa Yenni y Jaime Kogan, que veían en peligro la continuidad del Payro por la remodelación de las Galerías Pacífico, Leonardo Goloboff que venía desde el grupo Fray Mocho con ganas de una sala propia, y Jorge Venturini que buscaba recuperar un espacio que había perdido. Esta coincidencia los llevó a evaluar algunas posibilidades hasta que apareció a mediados de año un viejo local en la calle México donde había funcionado una fábrica de zapatos. Para ese entonces, Felisa y Jaime habían arreglado su situación con los nuevos responsables de la Galería, por lo que Leonardo y Jorge decidieron encarar la compra y remodelación del local.

Así nació la sala La Ranchería que abrió sus puertas en junio del ’92 con Carlos Ianni que vino a dirigir “Contando las maneras” de Edward Albee, con la recién llegada Blanquita Oteiza (ahora famosa en España, su país), Ernesto Claudio, Teresita Galimany y Ricardo Merkin. Luego subimos “A precio de propaganda” (“La valija”) de Mauricio Rosencof (presente en el estreno), dirigida por Leonardo Goloboff. En agosto y septiembre del año siguiente (1993) vino “Las nieves del tiempo”, de Manolo Lotersztein también dirigida por Leonardo.

Así, en esa vieja zapatería del barrio de Montserrat, con fecha 2 de mayo de 1992 se da por inaugurada la sala del Teatro La Ranchería, proponiéndose entre otros los siguientes objetivos:

1. Homenajear al primer teatro registrado de la ciudad de Buenos Aires, inaugurado en 1783 y destruido por un incendio  en agosto de 1792.

2. Determinar como campo de acción el amplio panorama de las artes y la cultura, con particular acento en la producción y promoción de espectáculos teatrales, la docencia, el estudio y la investigación.

3. Producir, coproducir, auspiciar  o albergar en la propia sede actividades tales como teatro, danza, teatro-danza, mimo, títeres, música popular y experimental, mesas redondas, debates, seminarios y cursos de actuación, gimnasia para actores, foniatría y otros.

Desde ese momento y hasta la fecha, con una breve interrupción en el año 2000, donde se produce un reacondicionamiento edilicio y una renovación en la conducción del espacio, La Ranchería viene cumpliendo con los objetivos propuestos y agregando otros que fueron apareciendo con el tiempo, pero sin cejar en la búsqueda de lograr un espacio apto para albergar los proyectos artísticos que nos permitan rescatar nuestra historia y reflexionar sobre un presente sin exclusiones ni individualismos que frenen las posibilidades de lograr el mundo mejor que todos deseamos.

Veamos algo de lo que se hizo los primeros años:

1993 – Trapitos sucios de Susana Freire dirigida por su autora, Las nieves del tiempo de Manuel Lotersztein con dirección de Leonardo Goloboff, Laura de Gabriel Molinelli dirigida por su autor e Insomnio creación colectiva dirigida por G. Izcovich y M. Wigutov.

1994 – Sainetes por cuatro de González Castillo, Cayol y otros dirigida por Osvaldo Calatayud, Aquellas cartas… de Eduardo Bonafede dirigida por Conrado Ramonet, Círculo cerrado de Julián Cavero dirigida por su autor, Antes de la fiesta de Jorge Palant dirigida por Jorge Hacker y La suite del verdugo de Norberto Le Vatte dirigida por Walter Arce.

1995 – Camaralenta de Eduardo Pavlovsky dirigida por Graciela Spinelli, Tócala de nuevo, Cacho de Oscar Tabernise y Enrique Morales dirigida por sus autores y País de ciegos de Alfredo Mena actuada y dirigida por egresados de la EMAD.

1996 – Vendedor de enciclopedias de Ricardo Hana dirigida por Leonardo Goloboff,  Azucena sin  guipiur de Alfredo Megna dirigida por Enrique Dacal, Tango roto de Jorge Palant dirigida por Jorge Hacker y Ritos del alma del Teatro de la Universidad de Mar del Plata dirigida por Antonio Mónaco.

1997 – El ensayo de Jorge Palant dirigida por Carlos Rodh, Cuesta abajo de Gabriela Fiore con dirección de Luis Longhi auspiciada por el Teatro Nacional Cervantes, Los derechos de la salud de Florencio Sánchez con dirección de Julián Cavero, Te lo juro yo de y por Anibal Grunn, (director, actor y dramaturgo venezolano/argentino), Antes de la fiesta de Jorge Palant dirigida por Marcelo Allasino, Cocktail Cocteau de Jean Cocteau dirigida por Hebe Lorenzo, del Petit Chene Théatre de Cluny, Francia y Dominó en casa de Leonardo Goloboff con dirección de su autor.

1998 – Dominó en casa de Leonardo Goloboff con dirección de su autor, El albanés de Jorge Palant con dirección de Julián Cavero, Los derechos de la salud de Florencio Sánchez dirigida por Julián Cavero y Cerca de Eduardo Pavlovsky dirigida por Jorge Venturini.

1999 . Y el mundo vendrá de Eduardo Rovner dirigida por Leonardo Goloboff, Tres piezas con prostitutas de Jorge Palant dirigida por Antonio Hugo, El sueño inmóvil de Carlos Alsina dirigida por Carlos Roth, La historia continúa de Enriques Morales dirigida por Alejandro Robino y Fragmentos de una Antígona Argentina de Eduardo Maggiola dirigida por su autor.

No por nada La Ranchería fue abierta en el primer barrio que tuvo la ciudad , también llamado Barrio del Tambor o del Mondongo, a  causa de su gran población negra, tan afecta a batir el parche como a comer achuras y a reunirse en sociedades mutualistas. Estas sociedades se instalaron en ranchos de barro y paja; una de estas, llamada Banguela, se estableció en la calle México al ladito de nuestro teatro y su primordial objetivo fue recolectar dinero para liberar a sus hermanos de raza.

El espíritu libertario de esas comunidades nos debe seguir iluminando, porque en La Ranchería, el parche sigue sonando. Los encargados de hacerlo sonar son todos los actores, escenógrafos,iluminadores, cantantes, bailarines, músicos y público, que se acercan a nuestra sala a compartir con nosotros esta fiesta que llamamos teatro.

NUESTRO LEGADO HISTÓRICO.Pintura que muestra lo que fue el primer teatro de Buenos Aires: La Ranchería. Elegir este nombre para nuestra sala significó el deseo de insertarnos en una tradición de buen teatro, y de un teatro comprometido con la realidad del día a día. (¡Cambió un poco la fachada!)

Estamos viviendo una etapa histórica muy rica, muy potente, de grandes transformaciones. El proceso es tan profundo que se nos hace difícil concientizarlo. Y en el seno de nuestro grupo afloró la pregunta: ¿cómo hacemos para reflejar desde el arte esta maravilla? También afloró el lugar común: La realidad supera a la ficción y nos está pasando por encima. ¿Podemos seguir con los problemas de pequeños círculos? ¿O con la problemática del individualismo empequeñecido del stand up? Nosotros hemos optado por aceptar el desafío de reflexionar sobre este proceso integrador, alentarlo, ayudar a tomar conciencia, cuestionarlo. Vivirlo desde el escenario en la medida que podamos.

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